Olvidable, pero entretenida: hablemos de ‘Normal’ de Ben Wheatley.

Este año, el director británico Ben Wheatley regresa a la acción con la película ‘Normal’, que narra la historia de Ulysses, un oficial de la ley -interpretado por Bob Odenkirk- que rápidamente descubre su involuntaria participación en el violento presente de una ciudad asechada por tratos con la mafia japonesa.

En primera instancia, hay que decir que Wheatley sabe perfectamente cómo dirigir acción. Si bien este filme denota un presupuesto moderado, el realizador mencionado igualmente logra presentar secuencias repletas de estilo, temple y una personalidad latente. Sin ir más lejos, estamos hablando del pilar de toda la experiencia: una acción sólidamente filmada, con rachas de violencia impactantes, y algunas decisiones creativas que dejan lo suficientemente satisfecho como para no sentir el agrio sabor de la decepción.

Porque sí, el marketing hoy en día es un tema a mencionar: se promete un tipo de ritmo o tono marcado, y luego el producto final termina siendo muy distinto. Es por eso que, si bien ‘Normal’ sufre de un primer acto que ya describiré, al menos logra una segunda mitad con secuencias que cumplen con todo lo que el marketing prometía. Tenemos la sangre, tenemos un tono esporádicamente cómico, y tenemos un «sentido del disfrute» bastante apreciable.

Vale decir, igualmente, que todo el elenco cumple con los roles que se les entregan. No son grandes actuaciones -de ninguno, de hecho-, pero la sola presencia de algunos rostros ya es suficiente para llenar cualquier escena planteada por el libreto. Bob Odenkirk es un sólido «leading man», Lena Headey y Henry Wrinkler son dos bienvenidos acompañamientos, y Jess McLeod se roba varias escenas con un personaje que, sorprendentemente, tiene mucho más para decir de lo que parecía a simple vista. Lo dicho: todos cumplen, pero con el peso de interpretar personajes muy poco memorables.

Y es aquí donde llegamos al problema principal de la experiencia: un libreto frustrantemente pobre en desarrollo de personajes y con una mezcla de tonos muy inconsistente.

Por un lado, los personajes son de los menos atractivos y disruptivos que he visto en un buen tiempo. Todos se sienten como arquetipos predecibles, la gran mayoría no aporta en nada al relato, e incluso algunos diálogos terminan siendo presa del nulo arco dramático desprendido de la historia. En ese sentido, el protagonista bien podría ser el peor caso: tiene una escena en dónde expresa que «está cansado de huir», con una evidente búsqueda de algún «remate dramático», y el resultado es paupérrimo. Toda su historia de trasfondo cabe en una servilleta y es demasiado apresurada como para sentir que ese momento es «merecido».

Y ni hablar del elenco, porque si bien todos cumplen, al mismo tiempo se sienten todos sumamente desperdiciados. Headey y Wrinkler, en particular, son dos de las participaciones más decepcionantes que he visto en meses. Sumamente almidonados y con algunos diálogos terriblemente débiles. Incluso Odenkirk, a quien ya destaqué como un sólido «leading man», no sobresale en lo absoluto. Hay escenas en donde pareciera no entender las indicaciones de su propio director. Funciona en la acción, pero no mucho más.

Por último, llegamos a la mezcla de tonos. El primer acto es algo lento, chocando directamente con lo que el marketing prometía, pero luego la película decide fluctuar entre un poco de ‘Fargo’, ‘Hot Fuzz’, y ‘Final Destination’, teniendo como consecuencia una experiencia… extraña. La acción funciona, sí, pero las decisiones creativas que la rodean, no tanto. La historia se llena de conveniencias ridículas para justificar el «lado destino final», el humor es bastante inconsistente, y los tintes de thriller/horror son tan escasos que dejan una fuerte sensación de insatisfacción. De hecho, si la película hubiese abrazado esos géneros con mayor fuerza, estoy seguro que el resultado sería mejor.

En conclusión, Normal me ha parecido un visionado competentemente olvidable. El apartado técnico es sólido y el actor principal resulta agradable, pero fuera de eso, no hay mucho que genuinamente pueda destacar. Se queda, por consiguiente, en un término medio de calidad en todo lo que se propone. Un espacio decente para el género de acción, en donde nada marca presencia, pero todo es lo suficientemente disfrutable como para recomendar para un domingo por la tarde.

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