
★★½☆☆
Los videojuegos estos últimos años han ganado terreno en materia de adaptaciones, algunas muy bien logradas y otras que quedan en un claro «quiero, pero no puedo». De esto último ya tenemos el caso fallido de la segunda parte de Mario, Super Mario Galaxy: la película y ahora con Mortal Kombat 2 nos repetimos el plato.
En esta segunda entrega seguimos a los guerreros de Earthrealm que se preparan para combatir en el sangriento torneo Mortal Kombat, contra las fuerzas de Outworld lideradas por Shao Kahn. El veterano actor Johnny Cage (Karl Urban) es reclutado para unirse al grupo formado por Liu Kang, Sonya Blade, Jax, Raiden, entre otros. En medio de todo el quilombo, Kitana, princesa de Outworld, comienza a cuestionar la tiranía de Shao Kahn y termina convirtiéndose en una figura clave dentro del conflicto.

Karl Urban en su salsa. Lo mejor de la película.
Pese a que Simon McQuoid sigue siendo un director novato, teniendo a su haber «esta» y la película anterior de Mortal Kombat, los misiles van teledirigidos esencialmente al guionísta, Jeremy Slater, quien curiosamente «goza» de un recorrido bastante irregular en sus trabajos, muy funcional en series como El exorcista (2016) y Moon Knight (2022), pero en cine nos ha vomitado productos MISERABLES, como Los 4 fantásticos (2015) y la siempre detestable Death Note (2017). Y aquí no ha podido salir de su maldición.
Así es, el principal lastre de la película es que adolece de un guion pobre. Incluso torpe en ciertos momentos. Si bien los combates sostienen gran parte del metraje, no dan el ancho como para ofrecer algo más que cualquier cinta de acción regulera de los 2000. Los intentos de comedia se quedan sólo en eso, en intentos fallidos, recurriendo una y otra vez a referencias de otras franquicias como Harry Potter, el Señor de los Anillos o el Juego del Calamar, que no vienen a cuento de nada, quedando como «chistes» mal hechos. Porque estaremos de acuerdo que Raiden no se parece ni a Dumbledore ni a Gandalf ¿no creen?

¡Un chiste muy bien referenciado!
La historia se divide entre devolverle la confianza y el auto respeto a un Johnny Cage ya mayor y la estratagema de Kitana (Adeline Rudolph) para vengarse de Shao Kahn, pero la película se empeña en saturarnos con tantos personajes que solo terminan siendo meros adornos de fan service. Introducir a Baraka para no darle relevancia o traer de vuelta a Kano, son decisiones muy difíciles de defender.
Es cierto, es una película de eso, de combates, de peleas, no le pidamos peras al olmo, diríamos. Y por tal motivo no es una «buena película». Simplemente justifica su premisa deficiente ante espectadores que buscan algo más light, un visionado de domingo para pasar el rato con un producto de entretenimiento anodino y trivial. Cosa que no vamos a cuestionar aquí.
Lo insólito es que Mortal Kombat sí tiene una mitología de fantasía mucho más que fascinante y un trasfondo que se ha ido ampliando durante décadas, y no sólo en videojuegos: en cómics, novelas, series de televisión… y ha tenido un impacto cultural creciente desde los años 90 hasta nuestro días. Hay material más que suficiente para ofrecer productos interesantes y mejor trabajados que estas películas.
Resulta curioso que lo más memorable esté en volver a escuchar Techno Syndrome de The Immortals, temazo que se usó en la película de los 90 de Paul Anderson. Si bien tampoco es una película grande, si tenía épica y se recuerda con aprecio. Hoy en día muchas películas han perdido esa capacidad de transmitir épica, esa sensación de que por momentos estamos ante algo grande, sublime… en cambio vemos productos vacíos y planos.
Pero seamos justos, no todo es un completo desastre. Karl Urban es por lejos lo mejor de la película, tiene carisma y se maneja muy cómodamente en este territorio. Tiene presencia física, sarcasmo natural y experiencia interpretando a personajes cínicos. Aunque da la impresión de ser el único que encontró el tono correcto (con permiso de Hiroyuki Sanada, que algo sale en esta peli).
A fin de cuentas es una película más de acción, sin pretensiones de nada (y se nota), que no quedará en el completo olvido más por el peso de la franquicia que por sus méritos. Igual todos podemos recordar hoy Super Mario Bros de 1993… ¿cierto?



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