The Mandalorian & Grogu (2026), ¿Un digno regreso de Star Wars a la pantalla grande?

★★★½☆

La noticia de una nueva película de Star Wars en el cine siempre es motivo de efervescencia, no sólo del mundo fan, sino del mundo cinematográfico en pleno. El peso de La guerra de la galaxias ha sido tan aplastante que resulta imposible obviar este tipo de estrenos en pantalla grande, más si la última entrega en cines fue hace siete largos años. Y algo que francamente muchos preferiríamos olvidar en el desierto de Tatooine.

Luego de que J.J. Abrams nos ofreciera una bolsa de c*** con El ascenso de Skywalker, machacando el legado de una de las franquicias más influyentes y rentables de la historia del séptimo arte, una nueva producción cinematográfica de este mismo universo no podía provocar otra cosa que expectación. Más aún considerando que esta vez el proyecto nace desde la televisión, y con todo el éxito que ha supuesto El Mandaloriano. La pregunta aquí es sencilla: ¿está The Mandalorian & Grogu a la altura de las expectativas? Y adelanto mi respuesta: Sí y no.

En términos generales la película cumple como producto de entretenimiento y evasión. Nos da una aventura disfrutona con personajes ya establecidos y queridos. De cara al fandom no tiene pudor en recurrir al fan service, la mayoría de las veces bien colocado, aunque eso puede ser más objetable en quienes piensan que se abusó de este recurso.

La música, que siempre ha sido protagonista en Star Wars, recae en las manos del compositor sueco Ludwig Göransson, quien ya había trabajado en la serie que precede a la película. Un manjar. Sin duda, una de las incorporaciones más lúcidas que ha recibido la franquicia en las últimas décadas.
Aun considerando la inmensa sombra del más grande entre los grandes, John Williams, Göransson no solo cumple con honrar el legado musical de la saga, sino que dota a esta nueva aventura de una identidad propia, sin sentirse jamás ajeno al universo que la acoge.

La incorporación del cazarrecompensas Embo es una de las decisiones más acertadas de la película. Visualmente funciona de maravilla; sus planos están entre los más inspirados, potenciando la presencia y el aura de misterio que siempre han definido al personaje. Si bien sus apariciones están inteligentemente dosificadas, cada una de sus intervenciones resulta memorable.

Si bien en ningún momento se vuelve aburrida, pesada o tediosa, la película adolece de ser en exceso deudora de su formato de origen, manteniendo una estructura episódica en lugar de una progresión dramática creciente. A ello se suma el desaprovechamiento de una actriz del calibre de Sigourney Weaver, reducida a un papel terciario, más propio de una estrella invitada televisiva que de una actriz de su categoría. Sinceramente un rol que a mi juicio podría haber interpretado cualquiera.

¿Tiene problemas? Sí, algunos bastante serios. Pero aquí nos tiramos de lleno al charco de los ¡SPOILERS! Si aún no han visto la película, este es el momento de abandonar la nave. Quedan advertidos: a partir de este punto entramos en terreno minado.

La película genera dudas respecto a la urgencia con que Din intenta rescatar a Rotta. Dado que su liberación parecía inminente y el protagonista desconocía el peligro real que corría, la decisión transmite una sensación de conflicto forzado. Algo similar ocurre con los Gemelos: su obsesión por eliminar a Rotta nunca termina de justificarse, especialmente cuando el personaje manifiesta cero interés por continuar el legado criminal de los Hutt. ¿Temían que reclamara el poder más adelante?, ¿Conocía información peligrosa?. Da la impresión de que faltan escenas o diálogos que refuercen de mejor manera estas motivaciones.

Dave Filoni demuestra una vez más el profundo conocimiento que posee de este universo y de sus personajes. Sin embargo, también evidencia cierta dificultad para desprenderse de los códigos narrativos de la televisión. Su trabajo funciona mejor cuando dispone del espacio que ofrece el formato serial, donde puede desarrollar tramas y personajes con mayor paciencia. Aquí se perciben ciertas vacilaciones para condensar esa sensibilidad narrativa en una estructura cinematográfica más compacta. Con todo, y pese a sus puntos flacos, estamos ante una travesía vibrante y entretenida, un regreso digno a la gran pantalla que respeta el espíritu aventurero de la saga. Si bien se encuentra lejos de alcanzar las alturas de las mejores entregas de Star Wars, sí ofrece suficientes momentos de encanto, acción y carisma como para justificar el viaje.

Tres estrellas y media. Justitas.

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